Mucho de culpa tienen los medios, que simplemente no entienden de estas cuestiones, o que saben sacar provecho hablando mal de la iglesia. Ya saben, eso vende.
Con todo les dejo algunas aclaraciones recogidas en la red:
"Dentro de ese sínodo, los obispos han hablado sobre las distintas realidades de sus diócesis. Y han explicado las situaciones en las que se vive: que hay muchos divorciados, que muchos de ellos se han vuelto a casar, y que algunos desearían poder acceder a los sacramentos. También han dicho que aumenta el número de parejas del mismo sexo, que en algunos países pueden casarse (es el "matrimonio gay"). Eso podemos verlo todos a nuestro alrededor.
Pero en ningún momento han dicho, ni los obispos del
sínodo, ni el Papa, que el matrimonio homosexual es tal matrimonio. Por el
contrario, en un documento del sínodo publicado (Relatio post disceptationem) se lee que: "La Iglesia afirma que las uniones entre personas
del mismo sexo no pueden ser equiparadas al matrimonio entre un hombre y una
mujer" (punto 51).
En cuanto al divorcio, el sínodo ha reafirmado la
indisolubilidad del matrimonio; pero ha dicho también que las personas divorciadas
y vueltas a casar no deben ser discriminadas sino acompañadas con respeto y
caridad: "Las situaciones de los divorciados y vueltos a casar requieren
un discernimiento atento y un acompañamiento lleno de respeto, evitando
cualquier lenguaje o actitud que les haga sentir discriminados. Hacerse cargo
de ellos no supone para la comunidad cristiana un debilitamiento de la fe y del
testimonio de la indisolubilidad matrimonial, sino que expresa su caridad con
este cuidado" (punto 46).
Respecto al acceso a los sacramentos por parte de estas
personas, "algunos (padres sinodales) han argumentado a favor de la
disciplina actual en virtud de su fundamento teológico, otros se han expresado
por una mayor apertura a las condiciones bien precisas cuando se trata de
situaciones que no pueden ser disueltas sin determinar nuevas injusticias y
sufrimientos. Para algunos, el eventual acceso a los sacramentos debe ir
precedido de un camino penitencial –bajo la responsabilidad del obispo
diocesano-, y con un compromiso claro a favor de los hijos. Se trataría de una
posibilidad no generalizada, fruto de un discernimiento actuado caso por caso,
según una ley de la gradualidad, que tenga presente la distinción entre el
estado de pecado, estado de gracia y circunstancias atenuantes" (punto
47).
Con todo, es importante recordar una vez más que lo que
se habla en el sínodo no es ni doctrina ni normas definitivas: no habrá
"resultados" del Sínodo, ya que el sínodo solo está preparando un
documento de trabajo que será discutido en todas las diócesis del mundo para
preparar el sínodo de octubre de 2015. Será este segundo sínodo el que presente
una serie de recomendaciones al Papa, y él aprobará o no lo que considere mejor
para el pueblo de Dios."
