martes, 3 de diciembre de 2013

Detalles

Hoy me paso algo en misa que me pasa poco, pero cuando me pasa lo valoro mucho. Durante todos los cantos hubo una voz en el fondo de la iglesia, nada bonita por cierto. Era ronca, casi gritando, descoordinado, desafinado, gangosa y molesta. Por momentos incluso llegué a creer que la intención de esa persona era burlarse del Señor. Y apuesto que no fui el único que juzgo de esa manera.

No me atreví a mirar atrás, mas bien buscaba centrar mi atención en la liturgia. Todo iba bien, nada fuera de lo normal, Evangelio, homilía, presentación de ofrendas, la consagración, etc. Hasta que llegó el momento de la Comunión.

Fue cuando me di cuenta que desde atrás venía un hombre a paso lento y con un andador ortopédico, cantando como mejor podía con voz fuerte, ronca y gangosa. Molestando a los demás, pero agradando como mejor podía a Dios. Este hombre tiene algún tipo de discapacidad física y mental.
Una mujer alcanzó a decirle "No grite! Molesta a los demás!" y este hombre que no le entendió muy bien y quedo algo aturdido, se quedó callado y comulgó como el resto. Y de camino a su puesto volvió a cantar, fuerte y descoordinado!, e incluso mas contento que antes.

Su alegría y su sencillez me traspasaron, no pudo ser de otra forma. Y me sentí mal por haber juzgado al hombre. Me sentí mal por haber pensado por un momento que la misa son cosas como "dentro de lo normal" y "etc". Me sentí como aquella mujer que le gritó sin mas razón que su comodidad. Me sentí como el fariseo en el templo creyéndome justificado sin humillarme, y ese hombre fue sin duda el reflejo del publicano.

Este hombre en la misa fue un detalle del Señor. En el vi reflejada la alegría de quien sale al encuentro de Dios con humildad, ofreciéndole todo lo que tiene, tan sencillo como su corazón. Dios no va a mirar nada mas. Al contrario, lo va a acoger con amor, tal como me acoge a mi, quizás mas enfermo que el hombre, tal como he visto hacerlo al Papa hace a un tiempo.

Lo único que pude hacer fue agradecerle a Dios de rodillas por este hombre, pedir por su salud, y por la mujer que le gritó. Mi sensibilidad me arranca un par de lágrimas, y le pido a Dios que me enseñe a ser como aquel discapacitado, libre de mis complejos tontos y mas abierto al encuentro con los demás.

Dios se ha mostrado hoy, y se ha hecho tan cercano que lo vi en un hombre enfermo y luego se quedó conmigo en la comunión. Son esos detalles que uno atesora en el alma.



jueves, 24 de octubre de 2013

Dios es inevitable

Hace unos días tuve la oportunidad de conversar un par de minutos con un colega de cuando viví en España. Todo se dio a raíz de un post que hice en Facebook, en el que hablaba de un servicio solidario (o labor social, para que se entienda) del cual formo parte hace más de dos años, en el cual trabajamos evangelizando niños de un sector muy pobre de la ciudad. 

Lo contaba con entusiasmo, ya que el compromiso y el amor es grande hacia nuestros niños (si! Son nuestros, jeje) y su reacción espontánea, sincera y hasta con cierto toque de picardía fue decirme: "No vas a dejar un laico en el mundo, pero yo aguantaré" (mi amigo es ateo, o más bien, anticatolico) y mi respuesta a su "no vas a dejar un laico" fue reírme y decirle "ojalá". La verdad me daba alegría saber de el luego de tanto tiempo. 

Pero me dejo pensando su comentario un tanto irónico. -Y que tal sí- me dije. -que tal sí me lo propongo, a no dejar un laico- locura? Lo se.

Locura, pero un ideal muy grande al cual vale la pena apostar, cambiar el mundo...

..Y así recordé a lo que estoy llamado, a buscar tocar la realidad de otro, y mostrarle un ideal de grandeza y todo lo que conlleva. De a uno en uno, ir cambiando el mundo. Suspiro con ilusión, alegría y entusiasmo. Recuerdo cuando el ideal llego a mí, y cuando di mis primeros pasos acogiendo con humildad al Señor que se me acercaba.

Hoy, como siempre, se sigue acercando, esta vez fue a través de mi amigo español, quien, al descubrir mi entusiasmo no pudo evitar hacerme un comentario, del cual terminamos hablando de su hijo pequeño que está bien de salud, y de su juventud cuando en algún momento también apadrino un niño. 

Le doy las gracias, a el y al buen Dios. Deseo que su hijo crezca sano, fuerte e inteligente "aunque sea criado por un laico como yo" me dijo mi amigo. Jejeje.

Y por último, recuerdo una frase del beato Pier Giorgio Frassati, que me llena aún más de esperanza: "Dios es inevitable".

Pido sus oraciones por mi amigo y su familia, con un Padre Nuestro harán bastante.